CHAT VISOR DE VIDEOS

jueves, 30 de junio de 2011

LOS “LIQUIDADOS” SON EL AUTENTICO Y VERDADERO DOLOR DE CABEZA DEL GOBIERNO

Este artículo es de una columnista, Ramón John. Él escribe en el boletín GURÚ POLÍTICO, Y hace un análisis muy interesante e imparcial de la problemática por la que transita nuestro amado SME. Esperando que lo encuentren como un ensayo,  que nos dé elementos para la reflexión y la toma de una buena decisión para el futuro de nuestra organización.
                                             PRIMERA ENTREGA
Mientras que en Oaxaca la movilización de los maestros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) colocó a la organización magisterial como el más vigoroso sindicato del país –la educación pública en el estado y las implicaciones que representa no son temas del presente artículo-, el debate sobre el sindicalismo cobró vigencia y nos remite a la actual crisis por la que transita el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Las contradicciones en el otrora vanguardia del sindicalismo independiente impiden conducirlo a una nueva reconfiguración para encontrar el rumbo perdido y ampliar las perspectivas del gremio electricista.

La visión maniquea en la opinión pública al estilo de “Nosotros los buenos, ustedes los malos”, ubica al SME en dos posiciones. La primera corresponde a la campaña generada por el gobierno, y es fomentada en los medios oficialistas para justificar el acto fascista contra Luz y Fuerza del Centro (LFC) –y la Industria Eléctrica estatal en su conjunto, que abordaremos una vez concluidas estas dos partes- como la utilizada en la guerra sucia presidencial del 2006. Cientos de artículos van en ese sentido, la propaganda oficialista ha sido guía para críticas que ingenuamente y sin más fundamento se avocan a los efectos y no las verdaderas causas de la problemática –privatización del subsector eléctrico, desaparición de la industria estatal, aniquilación de los contratos colectivos y de los sindicatos, apertura indiscriminada sin proyecto ni política de Estado en energéticos, etc.-

Por lo tanto es pertinente revisar sus argumentos para esclarecer posturas que no siempre están en la propia dinámica del SME, de la cual se escapan cientos de articulistas en su afán por criticar las reacciones y no la génesis que orilló a tales acciones. Por ejemplo, la manifestación de la segunda semana de abril fue oro molido para el gobierno, los disturbios justificaron para el vulgo catalogar a los smeítas como grupo de vándalos, violentos, ex trabajadores sin oficio ni beneficio, golpeadores, pandilleros, en fin todo un rosario de agravios para las “buenas conciencias”.

Lo que se les escapó a esos articulistas es la poca capacidad para investigar a fondo los supuestos “beneficios” de las liquidaciones, las “jugosas” indemnizaciones “superiores” a las de la ley, la violación a la misma Constitución, el desprecio a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, el veto para todo ex trabajador de LFC que busca empleo en dependencias públicas y empresas privadas, el manejo a modo de las cifras de productividad, la mediocre actuación como jefe de la junta de gobierno en LFC de Felipe Calderón, su escaso compromiso con el servicio público y la función social de la dependencia para cumplir con la finalidad de la ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, su subordinación como gerente de ventas en la misma Secretaría de Energía que cumplir con la función de secretario de ESTADO, diez años de administración panista que demuestran la ignorancia por la administración pública descentralizada y que derivo en la desastrosa situación financiera de LFC (diez años que no pudieron hacer nada y se escudaron en lo que el SME pugnaba como sindicato), el ínfimo presupuesto de LFC que a propósito servía única y exclusivamente para proyectos de mantenimiento y nada, absolutamente nada de expansión en generación eléctrica para una de las ciudades más grandes del mundo ¿cómo se explica eso? Por cierto los contratistas en el subsector eléctrico están tan fuera de la ley como el narcotráfico y ni siquiera ningún medio o articulista se ha preocupado por ello.

Todo lo anterior tiene mucho de erróneo y escapa de lo que realmente sucede con los grupos de poder electricistas que pretenden a su criterio y objetivos, reconstituirlo. Es aquí donde interviene la segunda posición, la de los analistas -que son los menos- y que estemos de acuerdo o no, tienen un sustento con mayores elementos y riqueza que se apartan de cientos de opiniones que poco aportan al auténtico debate. Claro, es parte de la segunda entrega.
                                
                              SEGUNDA ENTREGA
En la entrega anterior resaltamos el superficial manejo informativo de lo que sucede con el SME, y los pocos análisis que intentan explicar el acontecer del gremio electricista, que estemos de acuerdo o no, tienen una mayor perspectiva del asunto. Uno de ellos es el par de artículos de Marco Rascón: El SME histórico y Esparza: a confesión de parte (La Jornada, 31 de mayo y 6 de junio), en los cuales retoma algunos antecedentes históricos tanto del SME como del SUTERM que no permitieron la formación de un frente sindical compacto, así como la política de apertura y privatización en el subsector eléctrico estatal durante la administración de Carlos Salinas de Gortari.

Se agrega a lo ya descrito y que forma parte de la actual crisis en que transita el SME, el último y turbulento proceso electoral donde la planilla Unidad y Democracia Sindical impulsaba por tercera ocasión la reelección de Martín Esparza al frente del grupo político hegemónico que por varios años ha dirigido al Comité Central. La planilla contendiente, Transparencia Sindical, apoyaba a Alejandro Muñoz para combatir la creciente corrupción al interior del sindicato, en ese afán varios exdirigentes sindicales pertenecientes a Unidad y Democracia se sumaron a Transparencia. El desenlace de todos conocido fue el triunfo para Esparza mediante fraude electoral; impugnado el proceso, el asunto competía única y exclusivamente de los electricistas, situación aprovechada por el gobierno para iniciar una campaña de linchamiento en contubernio con los medios y ocupar las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro y decretar su extinción en octubre de 2009.

En principio ambas partes decidieron unificarse para enfrentar la situación, no obstante, la presión de los seguidores y simpatizantes de Esparza, la inconformidad por el decreto de extinción, la sombra del fraude electoral, la posibilidad de legitimarse y convertirse en líder, la de evitar una ruptura más, además de situarse como el salvador en esa difícil condición, hicieron que Martín Esparza negara y rechazara todo acercamiento con Alejandro Muñoz, a partir de entonces las posturas se volvieron irreconciliables. En ese contexto ambos bandos se culparon mutualmente del despido masivo y la desaparición de la paraestatal. A Esparza se le acuso de conocer con anticipación el inventario, los planes y las maniobras para ocupar LFC. De cualquier manera la indemnización marcó una distinción más entre los electricistas. Los que no se liquidaron pasaron a formar parte de la “resistencia” y se volvieron en incondicionales de Martín Esparza, así mismo no cayeron en, según ellos, venderse por dádivas de gobierno y por lo tanto son hijos “bien nacidos del SME” y se autodenominan “miembros activos”.

Aunque la prensa y los articulistas más ingenuos señalan a los 16 mil “no liquidados” como el segmento más “combativo” y que son los únicos “alborotadores”, también participan en las marchas, mítines del SME jubilados y un número incierto de liquidados. En los sucesos de abril y en las constantes agresiones a periodistas cometidas por los más fieles seguidores de Esparza, han existido fallas garrafales en la estrategia de lucha: la primera de ellas es culpar a supuestos infiltrados cuando se han capturado a extrabajadores no liquidados con lo que se demuestra lo obvio. Y la agresión a los periodistas viene a satisfacer con beneplácito los argumentos y razones del gobierno para definir como vándalos a los electricistas con lo que justifica la negativa para negociar con el gremio. Tal parece que esa violencia utilizada para el desprestigio, se presenta “oportunamente” para favorecer al gobierno, como si fuera una acción sistemáticamente premeditada con ayuda de ¿¿??.

Si bien es cierto que conforme pasa el tiempo el impacto mediático del SME se ve reducido, también se va fortaleciendo un movimiento silencioso que avanza cada vez más y por quien menos se pensaba, explicación que será parte de la próxima y última entrega del tema.
                    
                   TERCERA Y ULTIMA ENTREGA

Los 16 mil sindicalistas del SME lidereados por Martín Esparza que no han aceptado la indemnización del gobierno son catalogados como el “último reducto” de la oposición electricista, y que a estas alturas en los medios solamente son noticia –con tintes amarillistas- cuando se suscita alguna agresión a periodistas, trabajadores o contratistas de CFE, lo demás no vale la pena. Así se pretende ignorar al núcleo “duro” del sindicato que pelea por sus derechos laborales, la defensa de la industria eléctrica y la soberanía; aunque muchos de ellos no tengan clara la idea que resistencia no es lo mismo que vanguardia ni ofensiva. Y que lejos, muy lejos de proponer un programa político práctico, de acción real que aglutine fuerzas y logre consenso, se han quedado en la retórica del enfrentamiento sin unificar a las fuerzas más progresistas contra los privatizadores.

Deleite para el gobierno y los medios oficialistas, su furia y descontento es capitalizado para justificar la fascista maniobra calderonista, la violencia institucional. Jamás se consideró un debate abierto para analizar la situación de Luz y Fuerza del Centro en la que participaran especialistas, trabajadores y gobierno. Existe la campaña del linchamiento, la única y válida versión presidencial cual mandato divino. Muy por encima de diagnósticos y estudios que demuestran –todavía- la viabilidad de la entidad, de la función pública y social de la industria eléctrica estatizada. La misma que también se han negado para reconocer que fueron precisamente los gobiernos neoliberales y los últimos diez años de administración panista como los verdaderos responsables del hundimiento de LFC; gobierno y funcionarios de confianza son los únicos administradores.

¿Y los “liquidados”? ¿se rindieron? ¿cobraron y fueron muy felices? ¿se olvidaron de su sindicato? ¿no tuvieron capacidad de organización y optaron por dejar todo? ¿carecían de conciencia de lucha? La realidad parece indicar todo lo contrario, vez que Martín Esparza evitó la reunificación a Alejandro Muñoz se le señaló como aliado del gobierno que utilizó la campaña electoral para dividir al gremio aprovechando la palpable corrupción existente y los deseos de un cambio por parte de la base trabajadora. En su momento Muñoz tuvo la oportunidad de convertirse en el dirigente que se necesitaba para combatir la corrupción sindical y restituir el trabajo de los miles de electricistas, es decir dar el paso de un líder sindical a un luchador social. Ni uno ni lo otro.

En un grave error histórico, Alejandro Muñoz no supo, no pudo, no quiso, o simplemente ignoró la nueva etapa de lucha del SME contra los privatizadores y se conformó con incitar a la liquidación para tratar de convencer al mayor número posible de extrabajadores de formar cooperativas con el beneplácito de Felipe Calderón y la bendición de Javier Lozano Alarcón. Para ello conformó la Coalición de Trabajadores del SME e intensificó esa acción. Tal vez pensó que las cooperativas serían la mejor alternativa para los recién despedidos ya que implicaría una fuente de trabajo bajo sus propias aportaciones y con el respaldo del gobierno. Sin embargo un sector de los indemnizados no compartía esa visión y en una abierta confrontación lograron su expulsión y la de sus seguidores en el recién formado grupo.

En su lugar emergió un exsecretario general que con habilidad política y mucho colmillo logró aprovechar las circunstancias para que en 1994 se le quitara el status de liquidación a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y en su lugar naciera Luz y Fuerza del Centro. La Coalición Temporal SME era ahora dirigida Jorge Sánchez García, para muchos el que permitió la entrada del capital privado en el subsector eléctrico en el sexenio de Salinas de Gortari. La cuestión es si un año antes, en pleno apogeo de las negociaciones del TLCAN el SME hubiera tenido la capacidad de poder enfrentar y hacer retroceder la apertura del gobierno, es muy probable que no, salvo que en el 94 fue el mismo año del levantamiento zapatista y Salinas no quería otro foco de insurrección, por lo menos social.

Ampliamente criticado por todo lo anterior y con el estigma de la corrupción, no tiene el gran logro de Esparza: haber dejado sin empleo a todos los smeítas. Mientras que Esparza se obstinó luchar contra el decreto (imposible en un régimen presidencial como el nuestro), Sánchez García desde un principio optó por demandar al gobierno y utilizó un Decreto Presidencial de 1985 firmado por Miguel de la Madrid, el cual otorga al SME la titularidad del Contrato Colectivo en su zona de influencia (ojo: es Decreto Presidencial tan válido con el de la extinción de LFC). Este mismo decreto tiene vigencia y solamente podrá ser anulado mediante otro mismo decreto presidencial, lo que se antoja difícil dada su utilización en las demandas laborales interpuestas por miles de indemnizados.

Los ex trabajadores que optaron por liquidación entablaron demandas por despido injustificado y patrón sustituto. A más de un año y medio del decreto de extinción, los “liquidados” son el auténtico y verdadero dolor de cabeza del gobierno, sus demandas no han podido ser desechadas, son la legal y legítima avanzada contra extinción del organismo. Los 25 despachos privados incluidos el de la Coalición Temporal encontraron los puntos débiles del decreto de extinción, paradójicamente las demandas han desmitificado las “compensaciones superiores a las de la ley”, las indemnizaciones al 60% con salario mínimo violando los derechos laborales y la Ley Federal del Trabajo. Es decir, las demandas contradicen la propaganda oficialista en los medios que exaltó los beneficios de las liquidaciones. Es tan poco el espacio, pero basta encontrar que varios demandantes ya han sostenido entre cuatro y cinco audiencias, lo que desecha la visión de que los “liquidados” tiraron la toalla, por el contrario, pueden dar la sorpresa.




Ramón John .- Estudiante de posgrado en la Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos de la FCPyS de la UNAM. Diplomado en Historia de México por la Academia Mexicana de la Historia. Diplomado en Derecho Electoral por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Desarrolla su tesis de Maestría sobre la Industria Eléctrica comparando los modelos de México, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Chile. ramonjohnlm@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

RATEROS SIN ESCRUPULOS PRIMERA PARTE

RATEROS SIN ESCRUPULOS SEGUNDA PARTE

RATEROS SIN ESCRUPULOS TERCERA PARTE

EXHIBIENDO AL CLAN DE OSORIO CHONG

SINTIENDOSE DUEÑO DEL SME

EXHIBIENDO A SUS PROTECTORES

DESPLEGADO EN EL PERIODICO MILENIO CARPETA-DENUNCIA No. 19

DESPLEGADO EN EL PERIODICO CARPETA DENUNCIA No. 20

DESPLEGADO EN EL PERIODICO MILENIO, CARPETA DENUNCIA No. 21

DESPLEGADO EN EL PERIODICO MILENIO CARPETA-DENUNCIA No. 22

DESPLEGADO EN EL PERIODICO MILENIO CARPETA-DENUNCIA No. 25

DESPLEGADO EN EL PERIODICO MILENIO CARPETA-DENUNCIA No. 27

TRAICION AL SME

Aquí hay una evidencia de que ratin estranza sabia lo que sucedería y no movió ningún dedo para evitarlo. por que es evidente que el es parte de todo lo que nos sucedió pero no faltara el hijo de p.... de la resitencia que su pobre cerebro de guano no le dará para entender lo que paso y la clase de escoria es esa rata de martin......